
Deconstruyendo la microbiología mordisco a mordisco
Cada año, millones de personas sufren de ansiedad y depresión, pero los medicamentos actuales no funcionan para todes. Por eso, científiques están buscando nuevas formas de tratar los problemas de salud mental. Un nuevo estudio realizado por investigadores en Ghana nos acerca un paso más a entender cómo las bacterias en nuestro intestino podrían ayudar a aliviar el sufrimiento de esas millones de personas.
Los investigadores se enfocaron en dos tipos comunes de probióticos (Lactobacillus y Bifidobacterium) y probaron su capacidad para reducir comportamientos parecidos a la depresión y la ansiedad en ratones expuestos a estrés crónico. Lo que encontraron fue prometedor: cuando se administraban en dosis altas, y especialmente cuando se combinaban, estos probióticos ayudaban a revertir muchos de los efectos negativos del estrés. En algunos aspectos, funcionaron de manera similar al antidepresivo fluoxetina.
El estudio utilizó un modelo bien conocido en ratones llamado “estrés leve crónico e impredecible” (CUMS, por sus siglas en inglés), que imita el efecto del estrés diario y constante. Este tipo de estrés no solo afecta el cerebro, también debilita la barrera intestinal, activa el sistema inmune y altera la microbiota. Por eso, el eje intestino-cerebro —el canal de comunicación entre el intestino y el cerebro— se ha vuelto un foco importante en la investigación en salud mental. En este caso, los autores querían saber si ciertas cepas probióticas podrían reducir síntomas de depresión a través de este camino.
Para investigarlo, el equipo dividió a 63 ratones en nueve grupos. Algunos se mantuvieron como controles sanos, mientras que otros fueron expuestos al estrés. Los grupos estresados recibieron dosis bajas o altas de Lactobacillus, Bifidobacterium, una combinación de ambos, o fluoxetina. Después de dos semanas de estrés y cuatro semanas de tratamiento, los investigadores evaluaron el comportamiento de los ratones con distintas pruebas de depresión, ansiedad e incluso sensibilidad al dolor.
Los resultados mostraron que el tratamiento con probióticos tuvo un efecto claro y dependiente de la dosis. Los ratones que recibieron dosis altas (ya sea de una sola cepa o de la combinación) mostraron mejoras en todos los aspectos: recuperaron el peso perdido por el estrés, volvieron a mostrar interés por el agua azucarada (una señal de que su anhedonia había mejorado) y fueron más activos en las pruebas de natación forzada y suspensión por la cola, lo que indica menos desesperanza conductual (un síntoma de depresión). En la prueba de campo abierto, exploraron más y pasaron menos tiempo pegados a los bordes, lo cual sugiere una reducción de la ansiedad.
Fuente de imagen: creada por el autor en Canva Pro.
Curiosamente, las dosis bajas de una sola bacteria no tuvieron el mismo efecto. La combinación de Lactobacillus y Bifidobacterium pareció potenciar los beneficios, incluso en dosis bajas, lo cual podría ser útil para personas que no toleran bien dosis altas de una sola cepa. De hecho, algunos efectos, como el aumento de la conducta de “rizado” en la prueba de suspensión por la cola, solo se observaron con los probióticos, no con la fluoxetina. Esto sugiere que aunque ambos tratamientos ayudaron, podrían estar actuando a través de diferentes rutas biológicas.
Es importante destacar que los probióticos no causaron hiperactividad ni actuaron como estimulantes. Sus efectos parecidos a los de un antidepresivo no se debieron a un aumento de energía o movimiento, sino a mejoras específicas en comportamientos relacionados con el estrés. Esto se confirmó en la prueba de campo abierto, donde los ratones exploraron más el área sin mostrar un aumento en su actividad general.
En resumen, este estudio se suma a la creciente evidencia de que la microbiota intestinal puede influir en la salud del cerebro. También muestra que no todos los probióticos son iguales: la dosis y la combinación de cepas sí importan. Para quienes buscan nuevas herramientas para cuidar su salud mental, especialmente opciones naturales o centradas en el intestino, estos hallazgos ofrecen una esperanza real. Con más investigación, especialmente en humanos, los probióticos podrían formar parte de un enfoque integral para tratar trastornos del ánimo relacionados con el estrés.
Enlace al artículo original: Bankah AZ, Tagoe TA, Darko E, Agoha R, Ametefe EN, Kukuia KKE, Adjei S. Combined Administration of Lactobacillus or Bifidobacterium Offers Enhanced Antidepressant and Anxiolytic Activity in a Dose Dependent Manner. Brain Behav. 2025 May;15(5):e70564.
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